Crítica de Heartstopper: La serie de Netflix

0 Compartido
0
0
0
0
0
0

Heartstopper ofrece una historia tan entrañable como impactante, lo que la convierte en una de las mejores series originales de Netflix.

¿Cómo se puede describir Heartstopper? Los personajes y las historias del cómic de Alice Oseman Heartsopper que robaron mi corazón allá por 2017 han llegado para aportar a la plataforma de streaming algo más allá de las orgías desenfrenadas de Élite a las que nos tiene acostumbrado el famoso del visionado online para traer algo sencillo y a la vez “real”.

La serie de Netflix está arrasando en todo el mundo, y con razón. Basada en las novelas gráficas homónimas de Oseman, la serie de ocho episodios se centra en Nick Nelson y Charlie Spring, mientras ambos forman una improbable amistad que tiene el potencial de florecer en algo mucho más grande.

¿Qué hace que esa amistad sea ilógica? Bueno, Charlie es aparentemente el único chico abiertamente gay en su instituto masculino, mientras que Nick es el jugador estrella de rugby de la escuela. La historia que sigue es una de las más entrañables que se pueden ver en la televisión en todo el año, ya que, a través de una secuencia de conmovedores “hola”, estos improbables amigos establecen una conexión más profunda que la que cualquiera de ellos tiene con otra persona.

Heartstopper es una gran historia de amor LGBTQ+.

Heartstopper no sólo es buena, sino que es una adaptación fiel de su material de origen, llena de personajes complejos que luchan contra el cambio cuando están rodeados de él.

Charlie intenta dejar atrás algo tóxico en forma de una relación anterior que no le hizo sentir más que vergüenza y angustia, y lo hace a través de una amistad que le hace confiar plenamente en sí mismo y ser respetado por lo que es. Nick, por su parte, se embarca en un viaje de autodescubrimiento, aprendiendo cosas sobre sí mismo que ni siquiera sabía que eran posibles hasta que conoce a Charlie, ya que todo un mundo nuevo se presenta ante él, y con él viene la posibilidad de algo verdaderamente hermoso.

Tampoco son los únicos que lo sienten. Elle, una de las mejores amigas de Charlie, intenta encajar en un nuevo colegio que, a pesar de tener un ambiente menos tóxico, la hace echar de menos a sus amigos. Del mismo modo, Tao la echa mucho de menos, ya que él también está aterrorizado por los cambios que se han producido en su grupo de amigos.

El cambio está en todas partes en Heartstopper. Es grande, es sutil, es aterrador y emocionante al mismo tiempo, y eso hace que sea increíblemente auténtico, clavando los fundamentos de una historia de madurez con mucho más gusto que muchos proyectos del género en estos días. Verla es como ver una instantánea de la experiencia adolescente, y sin duda resonará con mucha gente por eso.

Ver esa autenticidad adolescente en una serie centrada en un romance LGBTQ+ es realmente refrescante. Le debemos mucho a los proyectos anteriores que han allanado el camino de la representación LGBTQ+ tanto en la pantalla grande como en la pequeña, pero decir que se necesitan más historias de amor LGBTQ+ alegres y edificantes sería quedarse corto.

Y Heartstopper es realmente alegre, ya que el adorable romance de Charlie y Nick es una historia en la que es fácil involucrarse, gracias en gran medida al tono maravillosamente juvenil y desenfadado que emplea la serie.

Otra cosa que hace que todo funcione muy bien es el ritmo. Cada entrega de 25 minutos de duración fluye muy bien hacia la siguiente, lo que permite una exploración suficiente de los temas de cada capítulo y una buena progresión de la historia general, asegurando al mismo tiempo que nunca se quede sin efecto y que te deje con ganas de más.

Sin embargo, la mayor fuerza de Heartstopper pertenece a Charlie Spring y Nick Nelson, o a los actores Joe Locke y Kit Connor, para ser más específicos.

Hay una calidad suave en la interpretación de Locke que hace una personificación silenciosa y poderosa de Charlie Spring; está maravilloso en el papel y es alucinante pensar que este es su primer papel de actor profesional (y después de esto seguramente no será el último). Connor le iguala en calidad, acercándose a Nick Nelson con tanto encanto y corazón que es fácil ver por qué Charlie se enamora de él, y la actuación llena de matices que ofrece cuando Nick se da cuenta de quién es es nada menos que impresionante. Juntos, su química es mágica.

Heartstopper es un soplo de aire fresco. Una película suave que te arrancará una sonrisa, pero que, al igual que sus protagonistas, es un fenómeno silenciosamente poderoso (y que debería haberse producido hace tiempo) que celebra el amor, el cambio, el autodescubrimiento y la comunidad LGBTQ+. Es todo, y mucho, mucho más.

En unos días, escribiré acerca de su origen 😉

0 Compartido
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar