Ella tenía razón

0 Compartido
0
0
0
0
0
0

¿No os ha pasado nunca que os embarcáis en algo y lo dais todo?

Por mi forma de ser y quizá fruto de la adolescencia que he tenido, tengo tendencia a agradar y complacer a los demás, tanto, que a veces pensar en mi mismo pasa a un segundo plano y me hago pequeño.

Los que me conocéis más en profundidad muchas veces me habéis llegado a decir que soy tonto, que espero de los demás lo que yo les doy a ellos y luego, me llevo la ostia, y una monumental. Lo sé, no escarmiento, esa rutina se ha vuelto mi modus operandi.

Con todo ello, durante mi vida, he tenido la mala fama de ser distante, frío, apático y reservado, de ser una persona muy cerrada con el que no me conoce, borde, asocial… pero no os equivoquéis… lo que soy es precavido, estoy tan acostumbrando a no abrirme a la gente que cuando lo hago, saco la mejor versión de mí y con el tiempo he aprendido, que incluso en retrospectiva, esos pasitos hasta establecer una amistad que tanto suponen para mí, se convierten en un error, pues al final, todos tenemos dos caras.

Lo que peor llevo es que me mientan, que al final la gente sólo piense en uno mismo sin tener en cuenta lo vivido y por ello, he desarrollado una capacidad innata de pasar página, intentar no mirar atrás (aunque a veces me cueste) y enterrar amistades que no me hacen bien. Si algo sé, es poner distancia.

Con el tiempo aprendes a que quién realmente te quiere, te va a querer con todas y cada una de tus virtudes y defectos, y el que está de paso, algún día te defraudara en mayor o menor medida.

¿Cuántas veces has pensado solo en lo mejor para alguien? ¿Cuántas veces has estado ahí cuando lo ha necesitado?

El problema viene cuando tu necesitas realmente de alguien o a alguien, y justo en ese momento, en el que estás hundido, no está ahí o no sabe estar a la altura.

Hoy me siento un poco así. Estoy en un momento de mi vida en el que pasan cosas a mi alrededor con las que no me siento cómodo, y mis sentidos me dicen que tengo que estar alerta, mi vida ha cambiado mil y una vez en los últimos años y la pandemia creedme, no me ha ayudado nada para tener algo de estabilidad mental (ni a mi, ni a nadie).

Todo esto me lleva a lo de siempre, ahogar mis penas comiendo, volverme más altivo, dejar de dormir… Y es que, ¿de qué me ha servido tanto coaching y cambio de chip si al final he vuelto al punto de partida?

¿Pero sabéis que es lo peor?

Que al fin de cuentas, con todo lo que está pasando ella tenía razón…

0 Compartido
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar